jueves, 30 de julio de 2015

Cero Varo

La portada que retrató al capitalismo moderno... y que fue censurada

Esta anécdota es muy recordada, aunque no precisamente en México. Sucedió por el año 2010, cuando Estados Unidos todavía resentía los estragos de su recesión económica, misma de la que apenas este año parece recuperarse.

Resulta que en este entonces la revista de negocios Fortune, célebre por sus listas de las compañías con más ganancias (al estilo Forbes con su top de millonarios) buscaba un ilustrador para la portada de su edición de mayo, en donde haría una recuento de las "500 corporaciones más grandes de EU”.

El elegido fue un gran entusiasta del cómic, Chris Ware, mejor conocido por su multipremiada novela gráfica El Chico más Listo del Mundo. Pero al presentarse en las oficinas de la publicación, propiedad de la trasnacional Time Warner, su idea no cayó muy en gracia de los directivos.

Y es que era el retrato mismo del capitalismo del siglo XXI, una enorme viñeta que criticaba los excesos y crueldades de un sistema que arrebató el sueño americano a los propios estadounidenses, y que de paso, cobró factura al resto del mundo con una crisis.

Tal atrevimiento fue rechazado y se encargó un nuevo diseño a Daniel Pelavin, quien entregó a los editores una portada más sobria, con el número 500 formado con lingotes de oro.

Sin embargo, aquélla celebre ilustración con el 500 visto como un aplastante edificio corporativo sobre los Estados Unidos circuló libremente en internet, convirtiéndose en el recordatorio de que desregular el sistema financiero y confiar a ciegas en el libre mercado ha terminado por abrir más la brecha entre unos cuantos ricos y otros muchos pobres.

La portada en tamaño completo puedes verla aquí. Pero desmenucemos a continuación algunos trazos...

Para empezar, una oficina de pagos por anticipo cortesía de Milton Friedman, el ideólogo del neoliberalismo. A un lado, automóviles inservibles que nos hablan de la quiebra de la industria de Detroit, ciudad hoy casi fantasma. Abajo, terrenos para "cultivar" activos tóxicos:














En la frontera, una alambrada de púas aparta a la nación vecina de México. Se aprecia una "fábrica de explotación" y más arriba el negocio de los casinos...



Los bancos declarados insolventes "salvados" por el gobierno de Washington con cargo al erario, muy similar al rescate bancario en México de los años 90. Y bajo las aguas, las casas hundidas, impagables, producto de la crisis de las hipotecas subprime...


En un espectacular brilla el nombre de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal hasta 2006, mientras que el Tesoro de EU es despojado por grúas que llevan el dinero a las alturas de los edificios corporativos, donde los empresarios bailan y festejan.

Al fondo, el Partenón recibe cada vez más préstamos, el antecedente de la actual situación en Grecia, incapaz de pagar sus deudas...


Pérdidas en el mercado de granos y a su lado, seguidores del Tea Party, movimiento de ultraderecha en contra de políticas sociales y el supuesto acecho del comunismo...


En fin... que ante la portada que decidió perder Fortune para la historia, cabe añadir algo a su favor.

Fundada en el contexto de la Gran Depresión de 1929, sus fotógrafos -entre ellos Walker Evans- captaron para la lente las imágenes más icónicas de ese periodo, dándole un rostro a los números de déficit y desempleo.

 La economía a veces necesita también verse.

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jueves, 23 de julio de 2015

Cero Varo

El falso debate del dólar... ¿se deprecia o se devalúa?

Aunque ambos términos son por completo distintos, confundir devaluación con depreciación ha provocado acaloradas discusiones que no ayudan mucho a aclarar si las recientes alzas del dólar nos afectarán o no en el largo plazo.

Es de comprender que tan sólo la palabra "devaluación" cause escalofríos a todos aquellos que vivieron (vivimos) los sexenios de José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Porque "devaluar" era para el pueblo una señal de inflación, crisis y pobreza.

Hasta antes de los años 80, el tipo de cambio era fijo y se imponía por decreto, lo que sometía al peso al capricho y los intereses del presidente en turno. Como era de esperarse, esa paridad artificial tarde o temprano derivó en problemas económicos.

UN POCO DE HISTORIA...

Cuando a López Portillo se le desplomaron los precios del petróleo y la deuda externa resultaba impagable, fueron su orgullo y necedad los que se resistieron a corregir un tipo de cambio que ya no correspondía a la realidad. A regañadientes devaluó de 27 a 47 pesos por dólar, y luego hasta 70 pesos, tras nacionalizar la banca.

Posteriormente De la Madrid aplicaría una tipo de cambio semi controlado, estrategia que de todos modos no impidió que la moneda nacional alcanzara las 2,290 unidades por divisa gringa.

Luego llegó Salinas en medio del optimismo neoliberal tras el fin de la Unión Soviética. Si el estado benefactor parecía no funcionar, entonces debía aplicarse otra receta: libre comercio, privatizaciones y un nuevo esquema de paridad vía "bandas de flotación", pero aún con cierto control presidencial.

Quitarle tres ceros al "nuevo peso" facilitó a los mexicanos hacer cuentas y por momentos olvidamos los "miles" que valían por debajo del dólar. Lo volvimos a recordar con amargura cuando en 1994, en medio de homicidios políticos y ataques especulativos, mermaron las reservas internacionales que daban respaldo al peso.

Los ajustes al tipo de cambio otra vez no llegaron. Según recuerda el doctor en economía Enrique Cárdenas, se decidió "mantener el status quo" por el nuevo gobierno de Ernesto Zedillo. Sin embargo, la falta de divisas lo obligó a ajustar el dólar en 5.10 nuevos pesos, en realidad, más de 5 mil pesos por cada billete verde.

SE APRENDE LA LECCIÓN...

Desde esa última pesadilla, el tipo de cambio fijo y por decreto se dejó finalmente por la paz y se sustituyó por uno flotante, libre, sin decisiones arbitrarias y de acuerdo al mercado, esto es, bajo las leyes de la oferta y la demanda. Además se le dio autonomía al Banco de Mexico, que con subastas de divisas (atacar exceso de demanda con mayor oferta de dólares) evita ahora fuertes fluctuaciones de una moneda que todo el tiempo "flota" centavos para arriba y para abajo.

Es por ello que en los análisis sobre paridad de estos últimos meses se relacionan acontecimientos externos con los vaivenes del dólar: primero los bajos precios del petróleo, luego la recuperación económica de EU y más recientemente la crisis en Grecia, hechos que han depreciado (ya no devaluado) a nuestra moneda.

Porque como ya mencionamos, se devalúa (de golpe) un tipo de cambio fijo, mientras que se deprecia (según el mercado) un tipo de cambio flotante. Pero mezclar ambas palabras no sólo ha causado confusiones, sino argumentos tramposos a favor de unos y en contra de otros, pero que no están aportando mucho a la discusión.

LOS EXTREMOS NO AYUDAN...

Por un lado, se encuentran los que insisten en calificar el último máximo histórico del dólar ($16.30) como una devaluación (no una depreciación) planeada a modo de conspiración por el gobierno federal. Y por otro lado las autoridades (con razón) corrigen el término, aunque de paso aprovechan para inventar que las alzas son normales (por depender de lo que pasa allá afuera) y que no hay nada de que preocuparse.

En realidad ambas posturas son engañosas. Si bien el tipo de cambio ya no se fija según el humor del presidente en funciones, la población tiene todo el derecho de exigir políticas monetarias puntuales, precisamente para evitar que la volatilidad afecte al peso. Justo es la labor del gobernador de Banxico, Agustín Carstens, quien tiene la obligación de informarnos sobre las estrategias a seguir ante lo que pasa en el mundo.

Tampoco es correcto echarle la culpa de todo a los factores externos. Las promesas de crecimiento económico del 5% al final del sexenio ya no se cumplieron, y apenas la semana pasada la Ronda Uno no cumplió con las expectativas. Una moneda depende también de una economía fuerte, no sólo de su suerte con la oferta y la demanda.

Finalmente, si bien quedaron atrás las antiguas devaluaciones acompañadas con inflaciones de golpe, las depreciaciones constantes no están exentas de incrementos en los precios al consumidor, en parte porque resultan afectados los precios de los bienes y servicios importados, según reconoce el propio Banxico.

Así que discutir si la depreciación es en realidad una devaluación es un falso debate, porque esta última ya no existe y la primera es la que se está tomando a la ligera (como cuando se presume que el peso es el que menos se deprecia en el planeta). Las críticas y las preocupaciones deben mantenerse... lo que hace falta es redirigirlas.

* Imagen: alza del dólar en septiembre de 1976, fotografía digitalizada tomada del archivo de EL UNIVERSAL.

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miércoles, 15 de julio de 2015

Cero Varo

Lecciones financieras de una leyenda del punk

"¡Hazlo tú mismo!" fue el grito de guerra de las bandas punk formadas a finales de los años 70, quienes no contaban con grandes conocimientos musicales ni mucho menos con el dinero para comprar instrumentos ostentosos.

Expresaban mucho con pocos recursos, y de esa economía elemental (aplicada tal vez sin conciencia de ello) surgieron músicos que influenciaron décadas de historia del rock, entre ellos, Sex Pistols, Ramones y... los Talking Heads.

Justo su líder y vocalista, el tipazo David Byrne, saltó del clásico Psycho Killer hacia una prolífica carrera como solista, grabando con artistas en apariencia incompatibles como Brian Eno, Celia Cruz, Fatboy Slim, Arcade Fire y Los de Abajo, mexicanos a quienes firmó para su disquera independiente Luaka Bop.

Apenas el pasado 2014 lanzó el libro Cómo Funciona la Música, en donde nos explica sin falsas poses cómo la música está condicionada por el contexto, ya sea el país, la época, la tecnología y -aunque no nos guste- por la industria. De hecho, dedica todo un capítulo a los negocios y las finanzas en el mundo del rock.

Ya sea para compositores, melómanos o simples escuchas de nuestros músicos favoritos, los párrafos de Byrne nos arrebatan la ilusión de que las canciones llegan a nuestros oídos por "arte de magia", pero nos revelan el engranaje de cómo se descubren los talentos y cómo lo comercial a veces hace trampa en el proceso.

En sus primeras líneas explica: "En el pasado, la música era algo que escuchabas y experimentabas (...) la tecnología cambió todo eso en el siglo XX (...) pasó a ser considerada un producto, una cosa que podía ser comprada, vendida, intercambiada y reproducida interminablemente".
Todos nosotros "crecimos en una época en que la existencia de la música grabada era un hecho (...) a medida que las compañías de discos prosperaban, los cantantes y compositores empezaron a cobrar ingresos adicionales".

Byrne recuerda la figura del "cazatalentos" quien impulsaba al artista que sólo tenía que preocuparse por crear. "Un banco nunca la concedería un préstamo a un chico con una guitarra; el chico no ofrece ninguna garantía". Con el tiempo, estas "orejas sofisticadas" fueron despedidas ante la demanda de hits y ventas.

Sin embargo, para el siglo XXI observa una serie de cambios que han desempolvado la filosofía punk del "hazlo tú mismo" para las actuales agrupaciones independientes. Los costos de grabación "se van acercando a cero" -advierte Byrne- lo mismo que los costos de distribución, en parte gracias al internet.

"El hecho de que Radiohead dejara EMI no hace mucho tiempo y debutara en la red con su álbum de 2007 In Rainbows, y que Madonna huyera de Warner Bros para fichar por la promotora de conciertos Live Nation señala, se dice, el fin del negocio musical tal como lo conocemos".


 Ante esta realidad, Byrne se deja de romanticismos musicales y escribe en sus páginas una serie de honestas enseñanzas financieras, sin que precisamente le importe si el lector es un clavado del rock o simplemente no lo es...

- "Hemos oído una y otra vez que la industria musical se está yendo al carajo, pero en realidad éste es un gran momento, un momento lleno de posibilidades"
- "El mundo de la música (en el pasado) parecía glamuroso y extravagante, y cuando uno pensaba en la gloria y el estilo de vida, parecía que la logística del marketing y la distribución no viniera al caso. Mucho de eso ha cambiado"
- "Muchos de los que aspiramos al reconocimiento soñamos con que no sólo tendremos ese diálogo con nuestros colegas (músicos) y público, sino que además podemos llegar a ser remunerados por nuestro esfuerzo de creación"
- "Si crees que en el mundo de la música el éxito se mide por el número de discos vendidos o por el tamaño de tu casa o de tu cuenta corriente, entonces no soy el experto que buscas. Estoy más interesado en cómo se puede dedicar toda una vida a la música"
- "No quiero que mis decisiones creativas se guíen por las ganancias o el marketing -un criterio motivador que inevitablemente acaba en desastre-, pero tampoco quiero ser dichosamente ignorante de presupuestos y negocios"

* Cómo Funciona la Música fue editado en México por Sexto Piso. Fotografías, de las agencias EFE y AP.

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jueves, 9 de julio de 2015

Cero Varo

La preocupante carta de Piketty: "Grecia traerá consecuencias mundiales"

El economista de moda, autor del ya famoso libro El capital en el siglo XXI, no bromea cuando vaticina graves daños a la economía del planeta de seguir 'ahorcando' a Grecia con las duras políticas recetadas por la Unión Europea.

Junto con otros académicos de renombre en Oxford, Harvard y Columbia, Thomas Piketty envió una carta nada alentadora a la canciller alemana, Angela Merkel, donde subraya que "se está empujando al gobierno griego a ponerse un pistola en la cabeza y apretar el gatillo".

Piketty -un estudioso y crítico de cómo la concentración de la riqueza ha acrecentado la desigualdad- recuerda en su misiva las duras medidas a las que se han sometido los griegos: recorte de gastos, disminución en salarios y pensiones, aumento de impuestos y privatizaciones.

Lo anterior, como condición de su acreedores para saldar una deuda impagable, en parte por la irresponsabilidad del gobierno griego al 'maquillar' sus estados contables y el derroche en sus Juegos Olímpicos de Atenas (leer post Del optimismo a la debacle).

"Las exigencias financieras de Europa hicieron fracasar la economía griega, provocaron desempleo masivo y el colapso del sistema bancario", consecuencias "inéditas desde la crisis mundial de 1929", según rematan los párrafos firmados por el francés y los nombres destacados de Jeffrey Sachs, Dani Rodrik y Simon Wren-Lewis.

"La medicina preparada en Berlín y Bruselas es peor que la propia enfermedad", advierten, al referirse a una segunda política de austeridad que golpearía aún más a la nación helénica, que ya de por sí ha provocado su colapso bancario y desempleo masivo.

Ante tal panorama, le exigen a Merkel "pasos valientes y generosos con Grecia", pues "su actuación esta semana entrará en los libros de historia". De lo contrario, los firmantes pronostican no sólo una Grecia perjudicada: "también se destruirá la eurozona como faro de esperanza, democracia y bienestar". Y peor aún "las consecuencias se sentirán en todo el mundo".

La carta abierta dirigida a la actual líder indiscutible de las decisiones europeas fue difundida este martes por el diario germano Tagesspiegel (leerlo aquí) como una respuesta al referendo donde el pueblo griego votó por el rotundo 'no' a las condiciones de sus acreedores, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La banca europea está preocupada: tiene deuda griega entre sus activos y una suspensión de pago los llevaría a la insolvencia. Los inversionistas retirarían sus créditos por el temor de no recuperarlos. Europa en recesión, arrastraría como en efecto dominó a sus socios comerciales en Asia y el continente americano.

No obstante, la carta de Piketty finaliza con palabras interesantes:

"En los años 50, la fundación de Europa fue basada en la eliminación de su deuda, en especial la alemana; esa fue una gran contribución al milagro económico y la paz después de la guerra; hoy tenemos que reestructurar y reducir la deuda griega... el momento adecuado para replantearse la austeridad no es ahora".

La incertidumbre, se mantiene...

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miércoles, 1 de julio de 2015

Cero Varo

Grecia en conmovedoras fotos: del optimismo a la debacle

La actual "tragedia griega" no surgió por generación espontánea; es la crónica de una crisis anunciada, expresada a continuación en reveladoras fotografías, año por año...

Iniciamos el periplo...

Sonrientes en la fotografía posaban en 2001 el primer ministro de Grecia, Costas Simitis (segundo de la derecha) y parte de su gabinete, presumiendo los primeros billetes del euro que sustituyeron al dracma un año después.


Se aproximaban además sus Juegos Olímpicos, que regresaban a la tierra que los vio nacer después de un siglo. Había esperanza y ambiente de fiesta. ¿Qué de malo le podía suceder entonces a la nación helénica?


El 13 de agosto de 2004 los fuegos artificiales iluminaban el cielo de Atenas en la inauguración de sus Juegos; un soberbio performance al interior del Estadio Olímpico presumía su cultura y mitología antigua ante más de cien mil espectadores.

No importaba entonces el sabido riesgo económico que implica un evento de semejantes magnitudes. La deuda del país parecía llevadera y sus hermanos europeos confiaban en la contabilidad que les presentaba.


Con los años, esos números empezaron a no cuadrar: para 2010, la deuda había aumentado a más del 100% del PIB y resultó que el gobierno griego había mentido sobre el verdadero estado de sus finanzas.

Las calificadoras de riesgo reprobaron entonces a Grecia reduciendo sus bonos a basura. Los inversionistas temblaron ante un posible impago y las tasas de interés se dispararon hacia finales del 2011.


La preocupación invadió al resto de Europa: la banca del continente estaba interconectada y muchos mantenían deuda griega entre sus activos. Al no pagar Grecia, corrían el peligro de quebrar y una recesión resultaba inminente.

Alemania y Francia entonces resolvieron otorgarle nuevos préstamos al gobierno griego, mismo que tuvo que aumentar los impuestos y recortar el gasto público para solventar el pago. La población resintió el golpe y enojada salió a las calles.


En la imagen, agentes de la policía antidisturbios chocan contra un grupo de manifestantes durante un acto de protesta contra la política de austeridad.

En medio de la desesperación por renegociar la deuda, Grecia va a elecciones parlamentarias en 2012. Un par de años después, el ya cansado pueblo griego opta por un cambio de timón en el gobierno: la izquierda radical de Alexis Tsipras.

En 2015, el nuevo primer ministro envió al parlamento medidas para paliar la pobreza de los más desamparados, pagar las pensiones y detener las privatizaciones. En la gráfica, Tsipras cuestionado en una entrevista televisiva.


Y es que se estancaron las negociaciones entre el primer ministro y sus acreedores -el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo- quienes no cedían a una prórroga para que el país liquidara el ya multimillonario adeudo.

Ante la posibilidad de que los acreedores cortaran las líneas de liquidez a los bancos griegos, Tsipras anuncia su cierre para evitar la salida de capitales e impone el llamado "corralito", el cual limita los retiros en cajeros automáticos.


El FMI declara a Grecia oficialmente en moratoria. Los acreedores ofrecen apoyo pero a cambio de durísimas medidas, tal como ajustes en la edad de jubilación y todavía mayor austeridad.

Cientos de adultos mayores acuden en masa a cobrar parte de sus pensiones, pues no cuentan con tarjetas de crédito o débito para cobrarlas.


La población decidirá en referendo si su país acepta las condiciones de los acreedores. Hartos, los ciudadanos no quieren saber más de la Unión Europa y exigen recuperar su antigua moneda. En las calles arguyen: "el dracma es mejor que el sometimiento".


Una salida de Grecia del euro sería histórica y podría tambalear la credibilidad de esa moneda porque ¿quién garantiza que no se repita el caso griego en otros miembros de la Unión Europea? Mientras tanto, el dólar se fortalece.

Esta historia apenas comienza...

* Fotografías tomadas por distintos reporteros de la agencia española EFE

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